domingo, 25 de octubre de 2015

La caja de música de Lorraine: Prólogo







Prólogo


April anda con paso acelerado y juega distraídamente con uno de sus mechones de pelo. Luce su melena castaña y lisa sin ningún adorno, consciente de que a su abuelo le gusta así. Cuando traspasa las puertas de la Residencia para ancianos The Queen, siente una extraña sensación en el estómago.

Menea la cabeza. No es el sitio, sino la situación. Su abuelo lleva dos años en esa residencia. De nuevo le viene un repentino remordimiento, pero lo aparta rápidamente de sus pensamientos. No puede ocuparse de él y ambos lo saben. Aún así, su abuelo es la única persona que le queda en este mundo y quisiera cuidarla como se merece.
Pero la vida no siempre nos deja hacer lo que queremos.
“Debe venir de inmediato”. Eso había dicho la directora de centro. April no sabe porqué. No quisieron decírselo. Pero la duda de la sospecha se ha plantado en su mente.
¿Y si el buelo ha…?
No, mejor no pensarlo.
-          ¿April Howard?
April se vuelve bruscamente y detecta frente a ella a una señora de pelo castaño lleno de canas y sonrisa amable. Lleva una de las batas del centro. Debe ser la directora.
-          ¡Sí, soy yo!-contesta quizás demasiado alto.
-          Ha venido muy rápido.-observa mientras la estrecha la mano.- Soy la señora Tylor, directora de este centro. ¿Quiere acompañarme? Hablaremos mejor en mi despacho.
April traga saliva y la sigue por los corredores de la residencia. De vez en cuando atisba a un ancianito jugando a las cartas, otro paseando con el andador…y de verlos se siente peor.
No quiere vivir nunca en una residencia.
Llegan al despacho y cuando entran, April detecta el estilo cuidado y para qué decirlo, profesional de la directora. La mesa está perfectamente ordenada y luce sobre ella tres bolis pilot negros colocados al milímetro. El ambiente está perfumado con lavanda y los sillones negros tienen una pinta maravillosa. April se sienta en uno de ellos con alegría  mientras la señora Tylor hace lo mismo. Cuando la tiene frente a frente, recuerda de pronto el motivo que la ha traído allí. El ambiente se ensombrece un poco.
-          Señorita Howard, ¿quiere algo de beber? Tengo agua y algún refresco guardados.-comienza amablemente.
April ha visto eso muchas veces en las películas. Y sólo indica malas cosas.
-          No, gracias. Prefiero que vayamos al grano.-dice con seguridad.
-          Como usted prefiera. ¿Le importa que le llame April?
-          No, claro.
La directora pone cara de estar pensando mucho lo que debe decir. Finalmente, se coge las manos y dirige una mirada grave a April. April siente que su pulso se acelera, muerto de miedo.
-          Se trata de su abuelo, April.
April sabe que espera que diga algo, pero no puede. Se ha quedado muda.
-          Últimamente, presenta un comportamiento muy extraño.
April parpadea incrédula.
-          ¿No ha…muerto?
-          ¡No!- contesta la directora un poco escandalizada. April sonríe aliviada.- Su abuelo está perfecto, ¿por qué iba a pasar eso?
-          No lo sé…-dice April atribulada.
-          No, April. Su abuelo está bien, pero últimamente me preocupa.
La mirada grave de la directora la pone en alerta. Aún no ha pasado lo peor.
-          ¿Por qué dice eso?
La directora coge aire, como si le costara hablar.
-          Dígame, ¿alguna vez su abuelo ha conocido a alguien llamado Lorraine?
-          ¿Lorraine?-repite April extrañada. – No, nunca ha mencionado ese nombre. En mi familia no hay nadie llamado así.
-          ¿Y en su pasado?-pregunta la directora con una mirada brillante.
April lo piensa.
-          No lo sé. Nunca me habló de eso.
-          He hablado muy recientemente con una de sus mejores amigas, Jane Gramham. Me relató que su abuelo cambió mucho después de la guerra. ¿Le habló algo de eso?
April niega con la cabeza. No sabe adónde quiere ir a parar la directora.
-          Nunca habla de los tiempos anteriores a la guerra. No le gusta.
-          ¿Y hay alguien llamado Anna en su familia?
-          Ehhh, sí. Era una amiga de mi abuelo, pero murió hace años. ¿Por qué me pregunta todo esto? ¿Dónde está mi abuelo?
April la mira fijamente, un poco harta. La mirada de la directora es impasible, pero ve que comienza a dudar.
-          Tal vez sea mejor que lo vea usted misma.-dice suavemente mientras se levanta.- Sígame.
-          ¿Adónde vamos?
-          A ver a su abuelo, April.
Por el modo en que lo ha dicho, a April no le gusta. Vuelven a recorrer los mismos corredores y comienzan a alejarse del despacho. April camina absorta en sus pensamientos. No puede dejar de dar vueltas a las preguntas tan estúpidas que le ha hecho. Lo peor es ese aire grave que mantiene todo el rato la directora y que la está asustando.
Un grito rasga el aire y April levanta la cabeza, pálida como un muerto al reconocerlo.
Se da cuenta de que han llegado a la habitación de su abuelo. Enseguida reconoce las puertas blancas con el número 86 en dorado grabado en ellas. Se queda clavada en su sitio. Los gritos provienen de su interior.
La directora la coge del brazo.
-          Creo que acabamos de tener una crisis. No es agradable-la avisa.
April se queda atónita. ¿Crisis? Escucha otro chillido y entonces la directora abre la puerta y entran. Lo que ve la deja paralizada.
Hay un anciano chillando y revolviéndose en la cama como un loco, como si alguien le estuviera matando. Dos enfermeras se mueven a su alrededor tratando de tranquilizarlo, sin éxito alguno.
April reconoce a su abuelo, pero nunca le había visto así. Tiene los ojos desorbitados y la mirada desquiciada. Es incapaz de reaccionar. Está demasiado impresionada.
Su abuelo se fija en ella en ese momento. Por unos segundos, April cree esperanzada que va a reconocerla. Seguramente la dirá: “April, sigues tan flacucha como siempre”, pero la cara de su abuelo muda de expresión
-          Dios  santo…Lorraine-musita y luego su cara pasa al terror más absoluto- ¡¡Maldita!!¡¡Sacadme de aquí!! ¡¡Por favor, salva a Anna!!¡¡Socorro!!
-          Tranquilícese, señor.
-          ¡¡La va a matar!!
April nota que la directora la agarra del hombro y la saca de allí a rastras. Apenas se percata de que ha vuelto al pasillo. Los gritos de su abuelo siguen resonando en su cabeza y sólo ve sus ojos inyectados de terror hacia ella.
-          ¿Lo entiende April?-dice la directora seria.- No sé qué es lo le ocurre. No es esquizofrenia, pero su abuelo sufre alucinaciones muy reales. No siempre es así, pero cada vez son más frecuentes.
-           Lorraine…-musita April, aún conmocionada.
¿Quién es Lorraine?


April lee un libro y procura permanecer relajada. Dirige de vez en cuando vistazos rápidos a su abuelo, pero comprueba de nuevo que sigue durmiendo. Respira algo más tranquila.  No es por nada, pero no quiere repetir lo de la crisis.
Sus manos se crispan en las hojas del libro al pensarlo. No quiere volver a vivir una cosa así. Ver a su abuelo en ese estado ha sido…
Cierra los ojos, pero la mirada llena de pavor de su abuelo la persigue. La había visto…y había chillado de terror. La directora había dicho que eran alucinaciones. Eso podía consolar a April, pero lo cierto es que de alguna forma ella se las había recordado. Y había gritado el nombre de Lorraine.
Le ha estado dando muchas vueltas a ese nombre durante la tarde, pero por más que intenta recordar, su abuelo nunca mencionó ese nombre.
Pero es obvio que conoció a alguien llamado así.
-          April…
April levanta la mirada y se da cuenta de que su abuelo está despierto. April cierra el libro un poco asustada y se plantea llamar a la enfermera.
El aire desvalido de su abuelo le impide hacerlo. La mira con los ojos abiertos y una sonrisa bondadosa en el rostro. Cuando se acerca a ella y se sienta a su lado en la cama, se da cuenta de que todo es normal. No es una crisis.
Su abuelo muestra una sonrisa cansada cuando la ve y April siente un nudo en la garganta.
-          Hola abuelo.-consigue decir.
-          April…qué guapa estás. ¿Ya te ha salido novio?-le pregunta con voz casposa.
April sonrie divertida. Su abuelo es el mismo de siempre, sí.
-          ¿Y me preguntas eso? Abuelo he venido porque están preocupados por ti. Y yo…también.
Su abuelo hace un mueca.
-          ¡Pero si estoy perfectamente! Qué ganas de sacar las cosas de quicio.
-          Ya, pero aún así…cuídate, ¿de acuerdo?-insiste April.
-          ¿Y el novio?-le recuerda su abuelo.
April sonríe pillada.
-          Lo del novio aún tendrá que esperar. –le responde evasiva-Además, tampoco me importa. Necesito estar sola.
-          Para encontrar esa historia, ¿verdad? El libro que andas buscando- dice su abuelo y sus ojos brillan enigmáticos.
-          Sí, pero no me sale.- April suspira y se apoya en la cama de su abuelo.
Aquellas palabras de su abuelo le recuerdan a April su firme propósito: ser escritora, algo que no ha conseguido aún, a pesar de haber escrito cientos de historias. Al final, se había sentido decepcionada. Incluso ahora se pregunta si sería lo suyo.
Si tan sólo pudiera escribir algo impresionante…una historia que hablara al corazón y todos quisieran leer…eso sí se lo publicarían. Pero hacía mucho tiempo que no sentía ganas de escribir siquiera, como si su inspiración y sus ideas hubieran desaparecido de un plumazo.
Duda de poder recuperarla algún día.
-          Quizás, sólo necesitas oírla.-deja caer su abuelo. April lo mira intrigada.
-          ¿Qué necesito oír?
Su abuelo sonríe con misterio, luego suspira.
-          Me alegra ver que has llegado a tiempo.- dice como si estuviera de repente muy agotado.
April se preocupa. Su abuelo parece tan frágil...
-          ¿A tiempo para qué?
-          Estoy cansado April. Muy cansado…-responde se abuelo serio.
-          Abuelo, no digas tonterías. No hables como si…-–April frunce los labios. No quiere ni mencionar esa palabra- No hables así, ¿vale? Me asustas.
-          ¿Cómo si fuera a morirme?
April calla. Su abuelo será mayor, pero ha dado en el clavo.
-          Tú no te asustas fácilmente, April. Eso es lo que me gusta de ti.- dice su abuelo con ternura.
April piensa en esa tarde. Cuando su abuelo gritó de ese modo, no se sintió tan fuerte.
-          Voy a contarte una historia, April.No importa lo que oigas.-le pide su abuelo- Quiero que escuches hasta el final.
April recuerda en ese momento la charla que mantuvo con la directora.  De repente siente curiosidad por aquel pasado tan oculto que su abuelo al parecer no había contado a nadie. ¿Qué había pasado durante la Segunda Guerra Mundial? ¿Algo relacionado con…?
-          ¿Tiene que ver con Lorraine?-preguntó April.
April no sabe si es la luz, pero el rostro de su abuelo se ensombrece un poco al mencionar ese nombre.
Decide en ese momento callarse y escuchar. Sea lo que sea lo que su abuelo quiera contarle, parece de vital importancia para él.
-          Tiene que ver con una chica que conocí hace tiempo…-comienza su abuelo- Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial.


Próximo capítulo
Capítulo 1: Abbey

¡Nos vemos en el próximo capítulo!
Un besazo




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